La educación en tiempos de pandemia, ¿igual para todos?

Por Celeste Aquino

La palabra “esperanza” es una palabra que significa mucho y en estos tiempos tan difíciles para nuestro mundo por la pandemia mundial por COVID-19 es una palabra que ha tomado mayor significado para las personas. Dentro del ámbito educativo, esta palabra ha tomado también un gran valor, sobre todo porque la educación de por sí es vista como una oportunidad para hacer grandes cambios, para cumplir sueños y para cambiar nuestras vidas.

A pesar de que la esperanza y la educación van de la mano, estos tiempos de pandemia no solo han demostrado lo esperanzador que puede ser continuar con la educación en línea a pesar de las dificultades, sino que también nos ha demostrado la otra cara de la moneda sobre la educación, aquella que no se ve, que no se dice, que no se habla, pero que está presente y latente en nuestros pueblos centroamericanos y del mundo: la educación es un privilegio para unos cuantos.

Pero, muchos dirán, “¿por qué? si la educación es gratuita”, “para eso está el sistema público, para que todos y todas puedan ir a la escuela sin que sea un problema el dinero”. Y es que a pesar que la educación en nuestro país El Salvador sea pública y gratuita, esos requisitos no son suficientes si no se garantiza una educación de calidad para los niños y niñas, y en eso el sistema educativo de El Salvador tiene muchas carencias y desafíos que cumplir para garantizar una educación de calidad a la población.

Hablando propiamente de mi experiencia educativa en estos tiempos, tanto como estudiante y docente, debo confesar que pertenezco a un grupo que ha sido muy privilegiado por contar con las herramientas necesarias para continuar con mi proceso educativo y para dar mis clases, pues cuento con una computadora, con un teléfono inteligente, con acceso a internet, vivir en una zona de clase media con todas las necesidades básicas cubiertas (alimentación y acceso a los servicios básicos como agua y luz); pero, a pesar de tener todos estos privilegios (porque esto es lo que son) soy conciente que pertenezco a un selecto grupo que tiene estas oportunidades. Una gran parte de la población no cuenta ni siquiera con las facilidades de poder tener las necesidades básicas cubiertas; empezando porque en El Salvador imperan niveles de pobreza muy altos, donde muchas familias no alcanzan ni siquiera a cubrir la canasta básica de alimentación… ¿Creen entonces que van a poder contar con todas las facilidades que se necesitan en estos tiempos para continuar con la educación en línea? La respuesta es obvia.

Sin embargo, debo decir que no desmerito la labor que ha hecho el Ministerio de Educación para continuar con la educación desde casa, capacitando a docentes a nivel nacional sobre el uso de Google Classroom y otras herramientas virtuales para continuar con la educación en línea; además, la creación de la franja educativa “Aprendamos en casa” un espacio educativo transmitido por la televisión nacional, Facebook y Youtube que brinda herramientas y clases para todos los niveles educativos, desde inicial y parvularia hasta bachillerato.

Ha sido una labor encomiable la que se ha propuesto todo el equipo de producción, docentes, presentadores, psicólogos y todos y todas las implicadas en realizar esta franja educativa, que además de brindar clases para los niños y niñas, tiene también una sección de “Consejería escolar” dedicada especialmente para los padres y madres de familia. En ese espacio se tratan temas como el manejo del estrés, la ansiedad, el autoestima en niños, niñas y adolescentes, entre otros, que son de gran importancia para las familias, sobre todo en este tiempo donde la salud mental es tan importante cuidarla.

Recientemente por la misma franja educativa, se presentó en la sección de “Vida docente” los resultados de la convocatoria “Experiencias pedagógicas y buenas prácticas 2020” donde se dieron a conocer las estrategias más destacadas de docentes para garantizar la continuidad educativa durante la emergencia por COVID-19. Al conocer las diferentes propuestas de docentes alrededor de todo el país, propuestas que van desde la creación de canales de youtube hasta montar verdaderos sets de estimulación musical, danza, teatro y deporte desde una esquina de sus casas, demuestra que aquellos docentes realmente comprometidos con la educación de los niños y niñas no los detiene nada, ni siquiera una pandemia como la que vivimos actualmente. Esos docentes son los que valen la pena y los que dan todo su esfuerzo por continuar con esta llama de esperanza por la educación de sus estudiantes.

El reto para continuar con la educación es grande, sin duda existen grandes propuestas que demuestran que la educación todavía sigue teniendo esperanza, pero hace falta mucho trabajo por hacer, empezando por la sensibilización a las familias sobre la importancia de continuar con el proceso educativo de los niños y niñas. Personalmente he conocido casos de mamás y papás que me han dicho que decidieron sacar a sus niños y niñas de estudiar porque “están muy pequeños”, “nada se aprende así en línea”, “es una pérdida de tiempo, (mejor) que repita el año” y esto ha sido más común en padres y madres que tienen niños y niñas pequeños en casa y con edades para cursar los niveles de inicial y parvularia, una etapa a veces tan desvalorizada sin saber la magnitud de incidencia que tiene en la formación a largo plazo de los niños y niñas, pues es en estas edades donde se crean las bases neuronales y habilidades que acompañarán a la niñez el resto de sus años.

Además de la sensibilización a las familias, falta mucha sensibilización a un sector grande de docentes que en este tiempo no han dado ni siquiera el mínimo de su esfuerzo para continuar con la educación en línea, ya sea por comodidad o por desinterés. Tengo amigos y amigas que me han contado que en sus clases universitarias sus docentes se han limitado a mandar PDF y hacer exámenes más seguido para “compensar” las clases presenciales que no se tienen. ¿En serio creen que con mandar un PDF ya cumplieron con su cuota de brindar una educación de calidad a sus estudiantes? Estos docentes que se han quedado cortos son los que siguen entorpeciendo el avance de la educación y al acomodarse no se permiten conocer experiencias que pueden ayudarles a ellos mismos a adaptarse a las circunstancias de este tiempo y poner toda su creatividad en marcha para brindar una educación de calidad desde casa.

Que esta pandemia no solo demuestre las desigualdades y distancias sociales que han existido desde hace tanto tiempo en nuestro país, sino que también demuestre que existe humanidad todavía en los seres humanos, que el que está a nuestro lado y sufre no nos sea indiferente, que busquemos, desde nuestras trincheras (ya sea la educación u otra), a dar nuestro más en todo lo que hagamos y finalmente que todo lo que hagamos sea desde el corazón. 


(La autora, integrante de la Comunidad Magis El Salvador, es docente de educación inicial y parvularia).


Este artículo se publicó en la segunda edición de la revista digital IUVENTUS.