Pandemia + redes sociales = misión esperanzadora

Por Lesly Banegas

La crisis por la pandemia del COVID-19 nos ha mostrado la importancia de seguir soñando, de ser creativos, de reinventarnos y de mantener viva la esperanza a pesar de vivir tiempos tan inciertos, especialmente en Honduras, un país sumergido en la precariedad producto de la corrupción e impunidad.

En este contexto los jóvenes de la parroquia San Ignacio de Loyola, en El Progreso, al norte del país, están claros que a pesar del distanciamiento social preventivo el trabajo en comunidad no debe detenerse. Por el contario, es momento de poner en marcha iniciativas creativas que se cimenten en el magis para suscitar esperanza a través de la misión evangelizadora.

“Hemos convertido las redes sociales como Facebook y WhatsApp en nuestros principales medios de difusión. Todos los lunes desarrollamos un espacio denominado ‘Ustedes son el ahora de Dios’ a través de la página oficial de la parroquia en Facebook y en Twitter (@ParroquiaSILOficial)”, cuenta la joven Celia Rivera, de la parroquia San Ignacio de Loyola e integrante de la Comunidad Magis Honduras.  

En ese segmento se abordan diferentes temáticas con el objetivo de fortalecer lazos, no solo con los jóvenes cercanos que han puesto al servicio de los demás sus talentos, sino con jóvenes de otros lugares que se animan a compartir sus experiencias en el trabajo apostólico que realizan en medio de la pandemia.

Las eucaristías y celebraciones de la palabra en las comunidades son trasmitidas a través de las redes sociales de la parroquia, permitiendo así que la gente siga recibiendo un mensaje de esperanza y gratitud.

“Las redes sociales también nos permiten realizar jornadas para recaudar víveres y entregar a las familias más empobrecidas de nuestras comunidades”, comparte Celia, quien asegura que ese tipo de actividades les permite abrazar la solidaridad y caminar en la búsqueda del bien común.

“Intentamos reconocer a Dios en cada cosa, pero también sentir y vivir la experiencia de más amar y más servir, no como norma o ley sino como correspondencia a tanto bien recibido”, concluyó Celia.

(La autora es integrante de la Comunidad Magis Honduras).

Este artículo se publicó en la segunda edición de la revista digital IUVENTUS.